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Ciberamor y sus protagonistas
En nuestros tiempos nos topamos cada vez más con el nuevo fenómeno que es el amor en internet. En las películas o en diferentes series, los protagonistas que se enamoraban por Internet eran representados por los nerds. Personajes tímidos que se escondían tras sus grandes lentes. Al no poder encontrar su lugar en la sociedad y tener dificultades en la interacción con otras personas, encuentran la manera de evitar la soledad: la realidad virtual. Ahí se sentien seguros, y les resulta fácil comenzar una charla. La pantalla de la computadora se convierte en su ventana al mundo y les posibilita, sin sentirse avergonzados y torpes, iniciar el contacto con otros seres humanos.

Hasta que un día el nerd sintió la necesidad de enamorarse. Allí surgió el ciberamor, una mezcla del amor, lo virtual y lo imaginado. En ese momento las citas cambiaron su forma y desde la mesa de un café se trasladaron al espacio virtual. Las charlas, las miradas, los gestos, todo esto tenía que caber en los mensajes de amor tecleados desde casa para poder expresar el sentimiento más profundo y exacto.
Hoy en día, no sólo los nerds se enamoran por Internet. El significado y la idea de los protagonistas nerds evolucionó (hasta que sus enormes lentes de nerds se volvieron una moda!). En la vida real mucha gente comenzó a conocer la gente a través de Internet. El chat se convirtió en una especie de la plática moderna, donde no hay lugar para el silencio incómodo, cuando uno de los interlocutores no sabe qué decir. Emoticonos reemplazaron la expresión de los sentimientos, pues cuando estamos contentos mandamos una carita sonriente.
En este lugar nos podemos preguntar, si el ciberamor, o la ciberamistad, nos convierte en los nerds clásicos parecidos a los protagonistas nerds creados por el cine, que tropiezan en la calle y que no se pueden relacionar en el mundo cotidiano, que son incapaces de iniciar el contacto con otras personas, y que cuando tienen que empezar a hablar no pueden sacar ni una palabra. O más bien, el ciberamor nos ofrece la posiblilidad de expresarnos mejor, puesto que muchas veces nos avergonzamos de decir algo y tememos ver la reacción de los otros. El fenómeno del ciberamor no se ve limitado por la timidez, uno está enfrente de la pantalla de su computadora y escribe libremente, pero su vida y relaciones se vuelven imaginadas. Hasta que uno se atreve pasar a la segunda étapa del ciberamor y decide transladar los encuentros online a la vida real.
Sin embargo, algunos prefieren crear su propio imaginario online sin pasar a la segunda étapa. Ahí, en este imaginario virtual, uno comienza a ser su propio guinoista. El mundo virtual le presta una oportunidad de crear su propio personaje que presentar online. De este modo, uno puede por un rato convertirse en un personaje imaginado liberando su alter ego. Así, un nerd online se convierte en un hombre que conquista a las mujeres, muy hablador y encantador.
Al final, nos podemos preguntar si el ciberespacio nos brinda la única posibilidad de ser la persona que en la realidad no nos atrevemos ser?
